La depresión en niños y adolescentes es una enfermedad real que afecta sus emociones y su comportamiento. No es flojera, no es mala conducta y no es una etapa normal del crecimiento.

Puede manifestarse con tristeza constante, irritabilidad, aislamiento, cambios en el sueño o el apetito, bajo rendimiento escolar y comentarios negativos sobre sí mismos.

En algunos casos, los niños o adolescentes pueden hablar de hacerse daño, lo cual siempre es una señal de alarma.

Detectar la depresión a tiempo y buscar ayuda profesional permite que reciban el apoyo adecuado y mejora su bienestar emocional.

El acompañamiento familiar es fundamental en el proceso de recuperación.

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Mensaje clave

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Hablar, escuchar y pedir ayuda a tiempo puede salvar vidas.

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